Por medio de escrito presentado a las 10:03 horas del 6 de setiembre de 2016,
Antonio Álvarez Desanti, Presidente de la Asamblea Legislativa se apersona ante esta
Sala, con la finalidad de cumplir con lo solicitado en resolución de las 16:48 horas del 29
de agosto de 2016.
6.-
Mediante escrito aportado a las 13:30 horas del 13 de octubre de 2016, el
recurrente Armando Manuel González Rodico, se apersona ante esta Sala, con la
finalidad de manifestar que el Banco Nacional y su agencia de publicidad, una de las más
serias, conocen los estudios de IPSOS y también su función. IPSOS es uno de los dos
únicos estudios en el país y junto con IBOPE, cuyos resultados son similares, es
indispensable para guiar cualquier gestión publicitaria. Saben, también, que esa empresa
mide a todos los medios y que en la segunda ola del 2014. Sostiene que aunque las
verdaderas razones del banco se traslucen en sus contradicciones y en declaraciones
bajo juramento rendidas por el gerente, así como en sus confesiones a la prensa, el
informe presentado bajo juramento a la Sala Constitucional insiste en construir un
laberinto de datos y supuestos cambios en la estrategia publicitaria, todos aptos para
confundir. Para disimular el dramático recorte de la pauta a La Nación. Intenta
confundirla con los datos generales del Grupo Nación, que incluyen la radio Bésame, El
Financiero, La Teja, revistas y Radio 40 Principales. Con el mismo objeto, ofrece datos
de inversión publicitaria en La Nación que incluyen la pauta previa a la imposición del
"castigo". En febrero, por ejemplo, dice haber pautado ¢34.066.13S, pero en ese mes
todavía el gerente no había impuesto el "castigo" porque nada se había publicado. Las
primeras informaciones datan de finales de ese mes. Luego, habla de su estrategia digital,
pero confiesa que es apenas un 10% del presupuesto. También menciona las
publicaciones de ventas de bienes, que representaban un 30% de su inversión
publicitaria, de la cual "la mayoría" se invertía en La Nación. En general, dice el informe,
la inversión publicitaria en diarios disminuyó un 18%. Considera que todo ese guiso de
razones y cifras aisladas, confusas, incompletas, no comparables entre sí y solo aptas
para despistar se estrella contra tres realidades irrefutables: "A- La confesión de los
verdaderos motivos del recorte publicitario, en la entrevista concedida a La Nación y
bajo juramento en la Asamblea Legislativa, así como en algunos pasajes del informe a
la Sala Constitucional; B- La inversión publicitaria paulatinamente descendiente en
La Nación a partir de marzo del 2016, dado que la primera publicación crítica del
banco apareció a finales de febrero. Según el cuadro de lo pagado a Grupo Nación
que consta en el informe del gerente, la pauta de marzo, en relación con la de febrero,
ya había caído, no en un 18%, que es la cifra de disminución general de la inversión
en diarios según el banco, sino en un 59,18%. En abril, ya había caído en un 79,6%.
En mayo, la pauta fue un 88,86% menos que en febrero. Es interesante ver cómo la
presión paulatina, de mes a mes, consistió en eliminar alrededor de la mitad de la
pauta en relación con el mes anterior. Para junio, la publicidad prácticamente había
desaparecido y el cuadro proporcionado por el banco ni siquiera registra el monto. C-
Mientras eso ocurría, el banco siguió pautando en otros medios impresos que, según
los datos completos de IPSOS y no el curioso informe de la proveeduría del Poder
Judicial, tienen menor alcance, amén de no estar dirigidos a los segmentos de la
población que alcanza La Nación, lo cual también está estudiado. El banco omite una
comparación mensual de la inversión en otros medios, pero los datos de IBOPE
aportados con la presentación del recurso de amparo demuestran la constancia de la
pauta del Banco Nacional en los demás medios impresos y la drástica v paulatina
disminución en La Nación, coincidiendo con las publicaciones sobre irregularidades
en el banco. ¿Adónde quedan la estrategia digital, la reducción del presupuesto, el
portal electrónico de venta de bienes y las demás razones y cifras del informe del
gerente? ¿Por qué esos factores afectan a La Nación tanto más que a otros medios?".
Estima que la verdad la ha dicho una y otra vez el gerente accionado, mezclada con
esfuerzos suyos y del banco para revestir de legitimidad técnica la ilícita presión ejercida
contra La Nación en represalia por informaciones veraces sobre temas de interés
público. Esa actitud no sorprendería a la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos cuyo informe sobre publicidad oficial y libertad de expresión advierte: "los
mecanismos de censura indirecta suelen esconderse detrás del aparente ejercicio
legitimo de facultades estatales, muchas de las cuales se ejercen por los funcionarios
en forma discrecional". Señala que en el caso del banco, los esfuerzos llegaron al
extremo de que la gerente de publicidad, bajo juramento, aseguró a los diputados que la
agencia de publicidad contratada por el banco fue la que recomendó quitarle la
publicidad a La Nación debido al tono de las publicaciones sobre el banco, como si eso
conviniera la arbitrariedad en un hecho lícito, pero la agencia se apresuró a desmentirla
públicamente y dijo que jamás atentaría de esa forma contra la libertad de expresión.
Bajo juramento, doña Patricia Jara Porras declaró: "... fue una recomendación de la
agencia, que el Banco adopta o no adopta y, definítivamente, cuando se ve un tema
sistemático de diez meses, la recomendación técnica es contraerse; contraerse porque
es colocar el dinero donde no se debe colocar en este momento". Por otro lado, agrega
que ante insistentes preguntas del diputado Otto Guevara, se vio en la necesidad de
precisar: "Sí, Garnier lo recomienda en una reunión de estatus.. ". La verdad es que el
recurso a ese y los demás criterios "técnicos" expuestos ante los diputados y la Sala
Constitucional nada tienen que ver con la decisión de recortar la pauta. Lo admite el
gerente cuando confiesa las verdaderas razones y, también, lo desmiente explícitamente
en reiteradas oportunidades cuando descarta una relación entre los supuestos criterios
técnicos y la suspensión de la pauta. Ante los diputados, declaró: '"Lo que Patricia dijo
anteriormente, es que la agencia de publicidad, posteriormente, es más, bueno, que lo
diga ella, ella nunca llegó a decirme: "mire, dice Garnier que le corte la... No, eso no
sucedió en lo más minimo y yo lo dije desde el principio, ante una pregunta que hizo
don Otto y después don Otto hizo otra, que le contestó Patricia".
"La decisión mía no
está basada en esa parte, y cuando esto se está discutiendo en la Junta Directiva,
incluso, una directora me dijo: "mire, ¿por qué usted mejor no dijo que era un asunto
técnico, y no dijo que usted había tomado una decisión?", yo no puedo mentir, yo dije:
"el asunto puede ser técnico pero yo tomé una decisión basado en la protección de la
institución". Ante otras preguntas, afirmó: "Usted hizo dos preguntas. La primera me la
hizo a mi de que si yo había tenido alguna comunicación con la agencia de publicidad
para tomar la decisión. Le dije que no. Después, nos preguntó si la agencia había hecho
alguna recomendación. Patricia se la contestó, diciendo que la agencia de publicidad, a
su criterio -que no utilicé yo en ningún momento- seguramente dijo y hasta puso el
ejemplo de los carros que para criterio de la agencia, si esta publicación como tal es
disonante o el contenido publicitario no está equilibrado respecto de esto, para la agencia
de publicidad, debería de no pautarse ahí, aspecto que nosotros no aplicamos ni lo
hemos aplicado, ni lo vamos a aplicar, para que no nos asuste a los medios." El gerente
también declaró: "Lo de la facturación de La Nación, les puedo decir que el Banco,
como les decía anteriormente, esas cuatro, cinco o seis semanas en que dejamos de
pautar, no es tan representativo en términos generales. Hoy al mes de junio, por ejemplo,
La Nación tiene una pauta que si la tomáramos y la multiplicamos por dos, por el año
más las cosas que se han hecho, prácticamente se asimila la pauta publicitaria del año
pasado." ¿Y qué pasó con la migración digital, la disminución de los presupuestos y el
resto de las razones "técnicas"? ¿Por qué se reestableció la pauta? En suma, no hubo
criterio técnico, si lo hubiera habido, habría sido posterior a la decisión y, en cualquier
caso, el gerente no lo tomó en cuenta ni lo habría hecho. Cuando el banco intentó lo
mismo ante los diputados, el legislador Redondo expresó: "Resulta que la disminución
que se da de febrero a mayo es de un 87%, si mal no me equivoco, una disminución de
un 87% y en junio de un 89% -corrijo-, de febrero a mayo ustedes bajan la pauta en
un 89% y en junio y julio la lleva a cero, todavía a niveles mucho mayores. Eso, con
respeto digo; pero no calza en las estimaciones que hace doña Patricia." "En ese
sentido, la hipótesis que usted plantea que la línea va por optar por medios digitales y
de otra naturaleza y disminuir en la prensa escrita, no tiene cabida porque ahi si hay
una desproporción.". Añade que el informe del gerente hace una deliberada confusión
entre La Nación y el Grupo Nación para sostener que a otros medios pertenecientes al
segundo, como el semanario El Financiero, no les recortaron la pauta aunque "también
ha realizado varias publicaciones sobre la situación de BICSA; sin embargo, ellos las
hicieron ejerciendo un periodismo objetivo, valorando técnica y financieramente el
tema tratado. Si la intención hubiera sido que no se publicara nada en relación con
BICSA, también se hubieran eliminado las pautas publicitarias en el periódico El
Financiero.". Informa el gerente que "la inversión en pautas publicitarias se redujo
pero no por las razones que apunta el recurrente.". Bajo juramento, en la Comisión de
Ingreso y Gasto Público de la Asamblea Legislativa, declaró: "Yo no recibí ninguna
recomendación técnica. La decisión mía se dio, ya lo he dicho, porque los contenidos
de las publicaciones no eran equilibrados..." "Publicamos en dos diarios de circulación
nacional también, estas mismas respuestas, exactamente y lógicamente el sábado 14 de
mayo en La Nación,nos dedica otra vez ahí un editorial diciendo que nos va a publicar
gratis estas preguntas que no las publicaron en su momento cuando les dijimos, para que
vean que no tenemos que pagarles y bueno, la verdad es que con base en eso, el lunes
siguiente, 16, yo llamé a doña Patricia, que es nuestra directora de la parte publicitaria, y
le dije: "mire, hágame una pausa a la pauta de La Nación porque yo voy a ir a hablar con
ellos. Y esto fue lo que pasó, así con toda la transparencia y la sinceridad el caso...".
"Con don Armando tuve una reunión, le expliqué la situación, él me explicó la otra
situación, me dijo que iba a sacar un reportaje, a los días me llamó por teléfono, me hizo
varias preguntas, que quién había tomado la decisión, que si la gente de publicidad, que
si Michell, que si el comité tal. Yo le dije: "Don Armando, le vuelvo a repetir lo que le
dije en su oficina, la decisión fue mía, yo soy el jerarca administrativo del Banco y las
decisiones las tomo yo.". Me pudo haber dicho varia gente algunas cosas; pero la
decisión la tomé yo y fue una decisión de hacer una pausa a la pauta para ir a
conversar con ellos.". "El día que terminé de conversar con don Armando fui a la oficina
-y aquí está doña Patricia que no me deja decir lo contrario- y le dije a Patricia:
"Retirémosle otra vez". (En esta última cita textual parece haber un error, sea de
transcripción o un lapsus del gerente. La lógica indicaría que después de Ia
conversación, quiso decir "pautémosle otra vez". En cualquiera de los dos casos, queda
en evidencia el carácter ligero, arbitrario, desprovisto de todo criterio técnico y
alineamiento con las prácticas del mercado de las decisiones relacionadas con la
suspensión de la pauta en La Nación, la disposición de fondos públicos y el servicio a
los intereses institucionales). Sostiene que la grabación de la entrevista entregada a esta
Sala Constitucional, es igualmente elocuente, tanto como las declaraciones de Michelle
Mitchell, encargada de relaciones institucionales, que también constan en el legajo de
pruebas. La señora Mitchell reivindicó la "nobleza" de la rectificación del banco, cuyo
gerente ahora informa a los magistrados la existencia de una serie de supuestas razones
técnicas para recortar la pauta de La Nación. ¿Habiendo tantas buenas razones
"técnicas" y financieras como las expuestas en el informe del gerente, incluido un
memorando de la proveeduría del Poder Judicial, por qué se ejerció la "nobleza" de
rectificar? ¿Por qué, contradictoriamente, en el informe del gerente aparece también la
frase: "...en resguardo de los intereses del Banco y considerando que las publicaciones
lesionaban la integridad de la institución, tomé una decisión, quizá apresurada, que a
pesar de que la rectifiqué cuanto antes expuso al Banco al escarnio público...". Ante
los diputados, el gerente hizo otros actos de constricción: "...cuando yo hablo con el
director de La Nación, en la conversación que tuvimos, le mencioné que seguramente
mi error fue hacer la pauta y no venir primero a hablar. Ahí hubo un problema de
tiempo porque el presidente de la Junta Directiva duró veintidós días, un mes para
darme la cita". Yo reconocí, tal vez, ese error de que, ténganlo por seguro que sì vuelve
a pasar algo asi, agotaré otras vías". También dice el informe ante la Sala que "lo
actuado siempre estuvo en la defensa legitima de la imagen de la organización". Si ese era
el objetivo, ¿a qué viene la jerigonza "técnica", financiera y presupuestaria que consta en
el informe? Pero a tenor del propio informe había otro objetivo: "..garantizarle al Banco
su derecho a que se validara la información antes de que se publicara...". Es decir, el
banco se cree con derecho a validar las informaciones periodísticas antes de su
publicación y al medio que irrespete ese "derecho" lo castiga para que aprenda, como
haría todo buen censor. La queja, reiterada más adelante en el informe, es que las
publicaciones "no fueron contrastadas por el Banco para verificar su exactitud...". Una
vez más, se omitió la revisión previa del banco. Por otra parte, el gerente admitió que las
informaciones de La Nación son hechos ciertos, como se verá en el siguiente punto.
¿Qué había que "validar"?. Ahora, el gerente informa que la señora Mitchell, durante
muchos años encargada de hablar por el banco a la prensa, "no tiene la virtud de
comprometer o no con su dicho a la institución". Eso solo lo pueden hacer "los
gerentes, subgerentes y cualquier otra persona con poder..." No importa. El propio
gerente se ha referido en varias oportunidades a su "error", su "actuación precipitada",
su "rectificación" y otras admisiones de culpa, arrepentimiento y enmienda. Es curioso
enterarse ahora, por primera vez y gracias a un informe rendido ante la Sala, que los
portavoces del banco en realidad no lo son. Entre la multiplicidad de intenciones que el
banco le atribuye al castigo, hay una más, contradictoriamente descrita como "única";...
pero les aseguro que la única intención ha sido motivar a La Nación a encontrar ese
equilibrio necesario en la función que ellos realizan como comunicadores...". Según el
recurrido, todo se motivó por "...por nuestro bien, para motivarnos a ser mejores, para
que aprendamos a decir la verdad con equilibrio". Considera que demasiada verdad
puede ser peligrosa, especialmente para una gran institución financiera muy mal
manejada. Añade que el gerente informa que "La Nación publicó noticias -ninguna
supuestamente desvirtuada hasta la fecha-..."; sin embargo, el "supuestamente" llama la
atención en boca de quien confesó bajo juramento, en varias oportunidades, ante la
Comisión de Ingreso y Gasto Público, en presencia de la prensa y frente a los
cuestionamientos de los diputados, que las publicaciones "son hechos ciertos, no vamos
a decir que no, obtenidos en diferentes fuentes". También llama la atención que una
persona a quien le consta la veracidad de las informaciones no lo haya dicho cuando la
Sala Constitucional le pidió informar, también bajo juramento y, por el contrario dijera,
amén del "supuestamente", que "el Banco Nacional intentó conversar con personeros del
medio de comunicación con la intención de aclarar muchos puntos objeto de publicación
que pudieran faltar a la verdad y a la objetividad...". Lo más extraordinario es que el
mismo gerente que afirma bajo juramento la verdad de lo publicado y reconoce que
procede de "diferentes fuentes", dice en el informe: "Nuestro sentir es que La Nación
publicaba notas sin que haya mediado el ejercicio de verificación y/o aclaración previa
con el banco". En otro punto del informe habla de "la negativa del periódico La Nación a
publicar respuestas del Banco Nacional a sus supuestas verdades". En la Sala
Constitucional, bajo juramento, el gerente pone en duda la veracidad de lo informado. En
el Congreso, también bajo juramento, dice que todo es verdad. Las siguientes son citas
textuales de las actas legislativas: " ..han existido una serie de publicaciones por parte
de La Nación, las cuales son publicaciones de hechos ciertos; en ningún momento
vamos a decir que no son ciertos, totalmente obtenidos de diferentes fuentes.. u "..el
grafiquito que está ahí, bueno, son las noticias de febrero y marzo, se siguió con el
tema de Latco, además de eso, salió cuando ios directores se nombraron en las juntas
directivas, igual, una serie de publicaciones que se dieron, igual, cienas como tal, ahi
lo que publicó el diario es totalmente corredo..". En la misma comparecencia, Marietta
Herrera, asesora legal del banco, expresó: "De los dos estudios que nosotros hicimos, en
relación con este tema, pudimos determinar y así se lo hicimos ver a la Genencia: mire
todas las noticias que ha sacado el periódico La Nación, están relacionadas con temas
que son de interés público, al fin de cuentas, el obrar de una junta directiva, el obrar
de un directivo, el cómo se aplican los fondos públicos o cómo se utilizan son temas de
interés público.". Asegura que La Nación jamás irrrespetó el derecho de respuesta, pues
reitera que en este caso el banco pretendía ejercer censura previa. Detalla que ante los
diputados, el gerente recurrido reconoce haber recurrido, con precipitación y error, a las
vías de hecho -cancelar la pauta-para defender el supuesto derecho de respuesta: "Yo
reconocí, tal vez, ese error de que, ténganlo por seguro que si vuelve a pasar algo así,
agotaré otras vias. No sé quién, alguno de ustedes conversaba de que por qué no se
acudía a la vía judicial. ¿Voy a ir a poner un recurso a la Sala Cuarta para decirles
que me den un derecho de respuesta? Estuviéramos en el proceso de admisión,
todavia.". Pese a lo expresado, el derecho de respuesta se le habría publicado de
inmediato, sin recurrir a la Sala, como se le publicaron al banco todas las demás
respuestas efectivamente solicitadas. El gerente nunca solicitó el derecho de respuesta,
salvo que por tal se entienda exigir a un redactor la integra publicación de sus objeciones
a la noticia redactada por otro, y, para colmo, la respuesta se publicó sin que el banco la
pidiera, eso si, con una contestación que dejó en claro la verdad. Alega que los
argumentos del gerente carecen de sustento jurídico, y faltan al deber de probidad. De
sus manifestaciones se denota con total claridad la restricción arbitraria a la pauta
publicitaria. Solicita que se declare con lugar el recurso.